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16 de marzo de 2015

“Es necesario comenzar a transitar los caminos que nos permitan la valoración de las diversidades, para construir ese Chile de todos y de todas”

Desde la transversalidad con que los ejes de diversidad y no discriminación son recogidos en el programa de Gobierno, el Área de Diversidad e Inclusión Social de la DOS busca avanzar de la tolerancia a la aceptación, y desde allí a la valoración de la diversidad.

Contribuir a la generación de un cambio cultural en la ciudadanía, transitando desde  la tolerancia a la aceptación, y desde esta a la valoración de la diversidad, es el objetivo que se ha impuesto el Área de Diversidad e Inclusión Social de la DOS, encabezado por Lya González.

Profesora de Educación General Básica, con 25 años en el servicio público, Lya González posee una vasta experiencia integrando equipos comprometidos con la perspectiva de género y la inclusión de la diversidad en el diseño y gestión de políticas públicas. Partió como consultora de género en el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP), donde aportó a la generación de innovadores planes de inclusión de las mujeres en las políticas de apoyo a la agricultura familiar campesina, y luego como profesional del Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM).

De naturaleza optimista, feminista por convicción y apasionada con los desafíos país que estima urgentes, como son los de la inclusión y la valoración de la diversidad, se reconoce altamente entusiasmada con el desafío que le correspondió asumir en la DOS, ya que en su opinión, “la nuestra es una sociedad acostumbrada a discriminar, por lo que es imperioso canalizar los esfuerzos para cambiar esa realidad”. Para González, el diagnóstico es categórico: “en Chile se discrimina por clase social, por el físico, por etnia, por condición socioeconómica y por orientación sexual, entre las causales más importantes, existe una profunda y arraigada tendencia a la discriminación, instalada en la cotidianeidad de las relaciones sociales”.

Por lo mismo es que valora que la diversidad constituya un eje “que recorre transversalmente todos los ámbitos de acción del Programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet, lo que por otra parte, recoge el profundo sentido participativo que este tuvo en su génesis, pues el tema de la discriminación y de la diversidad emergió con fuerza en prácticamente todos los rincones del país. En cada diálogo participativo regional para la construcción de ese programa, estos temas estaban como una preocupación central de la ciudadanía”.

Por ello, es una convencida que esa es una realidad de la que el actual gobierno se está haciendo cargo: “Cuando la Presidenta habla de viviendas, ella hace una mención al tema de diversidad en la conformación de los barrios, cuando habla de la salud, incorpora el tema de la diversidad, en la atención preferente a  grupos que han sufrido discriminación, y así, en múltiples y diversos ámbitos”, asegura.

Para contribuir a la instalación transversal de esa mirada, la unidad que dirige en la DOS pasó de ser una Oficina de Diversidad y No Discriminación a “un Área de Diversidad e Inclusión Social, es decir, se le dio una mayor relevancia en coherencia con los importantes desafíos que el propio programa de Gobierno nos señala”.

¿Cuáles fueron las principales acciones que su área desarrolló el 2014?

«La actividad del equipo fue intensa durante el 2014, e incluyó acciones relevantes como  el convenio suscrito entre la DOS y Gendarmería de Chile, que permitió incidir en la formación de 600 aspirantes a gendarmes y150 sub-oficiales, como también en la de 60 funcionarios/as civiles de esa entidad, esto último a través de la Comisión de DDHH de Gendarmería.

Otra importante línea de trabajo fue el convenio de colaboración firmado con la  Universidad Central, que permitió aportar a la formación de 200 dirigentes y dirigentas sociales y comunitarios, a través de la incorporación de un módulo con temática de diversidad en el Diplomado sobre Participación Social que esa casa de estudios realizó durante el 2014.

Este convenio, además, se replicó entre funcionarios municipales y de diversas entidades públicas, con una activa participación de 80 trabajadores públicos que fueron certificados en diversidad y no discriminación”, reseña González.

“Nos pareció también esencial indagar en la mirada y en el compromiso de los más jóvenes con los fenómenos de la discriminación y con las acciones de integración, y en ese sentido, innovamos en nuestro tradicional Concurso de Buenas Practicas, que en esta ocasión asumió la forma de un concurso de cortos en video, orientado únicamente a estudiantes y organizaciones juveniles, en donde los jóvenes pudieran plasmar su mirada respecto a los contenidos de respeto, aceptación y diversidad”, explica.

Al concurso llegaron videos de todo el país, seleccionándose las propuestas de noveles realizados oriundos de cuatro regiones, “videos que pasarán a ser parte de nuestros materiales de difusión y sensibilización, en este caso, a los propios jóvenes”.

El apoyo a la conformación de la Red Nacional de Municipios que cuentan con oficinas de Diversidad fue otra importante labor del equipo dirigido por González. La red, que es autónoma, en la actualidad está conformada  por 13 municipios, “a los que aportamos con talleres, seminarios y la impresión de material informativo y de difusión”.

«También se realizaron talleres de diversidad e inclusión social en 15 regiones del país y en diversas comunas, a través de las secretarías regionales ministeriales de Gobierno y de diversos municipios, llegando a un total de 850 y 956 personas capacitadas, respectivamente», destacó González.

Principales lineamientos para el 2015

Para el año en curso, los desafíos no son menores, ya que el Área de Diversidad e Inclusión Social de la DOS se ha propuesto contribuir a la formación de equipos regionales de promotores de diversidad, “a partir de los encargados de participación en cada servicio”, explica Lya González.

«Además, se renovará el convenio con la Universidad Central, en orden a la repetición de un módulo de diversidad en el Diplomado para Dirigentes Sociales de esa casa de estudios, y una Escuela Nacional de Promotores de Diversidad para Dirigentes Sociales, que esperamos permita asentar nuestra mirada en el vasto mundo de los dirigentes locales y comunitarios, que frecuentemente se enfrentan, en la cotidianeidad del día a día, con estos temas y tensiones”.

“Se trata de varias acciones enmarcadas en un plan de trabajo “que puede parecer ambicioso, pero que creemos absolutamente necesario para contribuir a transitar ese cambio cultural que creemos se requiere en Chile, ya que la ley que establece medidas contra la discriminación, pese a ser un gran paso, es todavía insuficiente. Lo que necesitamos ahora es que la sociedad valore la diversidad, para que, a partir de ello, con cada uno de sus gestos valore al otro”, finaliza la profesional.

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