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11 de septiembre de 2014

Autoridades y funcionarios del Ministerio Secretaria General de Gobierno realizan homenaje a Subsecretario de esa cartera detenido desaparecido

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Se trata del abogado Arsenio Poupin, detenido el 11 de septiembre en La Moneda, y desaparecido dos días después desde el Regimiento Tacna. Su retrato fue reinstalado oficialmente en el despacho de la Subsecretaría General de Gobierno.

Autoridades y trabajadores del Ministerio Secretaria General de Gobierno realizaron esta mañana una emotiva ceremonia en recuerdo y homenaje al abogado Arsenio Popuin, ex Subsecretario General de Gobierno en funciones hasta el 11 de septiembre de 1973, quien se encuentra  desparecido desde el día 13 de ese mes, luego de ser detenido por efectivos militares en el Palacio de La Moneda, a donde llegó a cumplir con sus obligaciones habituales, permaneciendo en su puesto de trabajo junto al Presidente Allende.

En la ceremonia realizada hoy en La Moneda participaron el Ministro Álvaro Elizalde; el Subsecretario General de Gobierno, Rodolfo Baier; el Director de la División de Organizaciones Sociales, Camilo Ballesteros;  María Cristina y Marcia Poupin, primas del ex subsecretario, además de amigos y funcionarios del ministerio en el que el abogado se desempeñó hasta el momento de su desaparición.

Reinstalan retrato oficial del ex Subsecretario

El momento más alto de la ceremonia se produjo cuando el Ministro vocero y el actual Subsecretario General de Gobierno procedieron a reinstalar, oficialmente, el retrato del abogado detenido desaparecido.

La fotografía de Arsenio Poupin había sido retirada de La Moneda por las autoridades de la pasada administración. Sin embargo, anónimos funcionarios la conservaron hasta hoy, y luego de hacerla llegar hasta Ernesto Galáz -ex Director Jurídico de ese ministerio-, la imagen fue entregada hoy a las autoridades actuales de la SEGEGOB, que procedieron a su reinstalación en el despacho del Subsecretario Rodolfo Baier.

“El sentido de la memoria es construir entre todos un país con un mejor futuro, para que nunca más se repitan hechos tan dramáticos como los que Chile vivió en épocas recientes. El 11 de septiembre es una fecha para recordar y para que aprendamos, entre todos, de nuestros errores, y en ese sentido, el homenaje a Arsenio Poupin es necesario y justo”, señaló el ministro Álvaro Elizalde.

Por su parte, el Subsecretario General de Gobierno, Rodolfo Baier, dijo que la reposición de la foto constituía “un acto de reparación, en homenaje a una víctima de una época que no queremos se repita nunca más”.

Arsenio Poupin en la memoria

 El periodista Guaraní Pereda, funcionario del ministerio,  fue el encargado de entregar un vivido recuerdo del ex Subsecretario, a quien conoció trabajando precisamente en ese ministerio:

 “Arsenio Poupin, el “Cheno”, estuvo aquí, en La Moneda, hace 41 años, como venía todos los días. El operativo golpista estaba en pleno desarrollo. Estuvo hasta que el Presidente les pidió a todos los que lo acompañaban que abandonaran el palacio presidencial.

 Salió por la puerta de Morandé 80. Allí fue tendido en el suelo, con las manos sobre la nuca, junto a los otros colaboradores del Presidente.

 De ahí fue llevado al Regimiento Tacna, donde permaneció dos días, y luego trasladado a los campos militares de Peldehue, junto aproximadamente a otros 25 detenidos. Se supone, aun, que allí fueron asesinados y enterrados en una fosa común, pero no hay pruebas fehacientes de ello. Desde entonces es uno de los más de mil detenidos que permanecen desaparecidos.

 Yo conocí al Cheno a poco avecindarme en Chile, en 1965. No fuimos amigos entonces, pero nos relacionamos esporádicamente por los trajines de los socialistas. Su nombre se reiteraba en mi familia, especialmente entre mi señora y sus hermanas, todas socialistas, y se ampliaba a otras compañeras de algunos años más, que habían compartido con Arsenio en la Brigada Universitaria Socialista.

En 1972 entré a trabajar en la Secretaría General de Gobierno, como asesor del Ministro, en ese momento Hernán del Canto, en materias comunicacionales. Y desde entonces comencé una nueva etapa en mis relaciones con Arsenio, que era el Subsecretario. La Secretaría General de Gobierno aún no era Ministerio, pero su titular tenía rango de Ministro. No estaba ubicada aquí sino en el segundo piso de la franja que queda entre el Patio de los Cañones y el Patio de los Naranjos. Aquí estaba el Ministerio de RR.EE. Y las oficinas del Subsecretario de Gobierno, es decir de Arsenio Poupin, daban sobre Teatinos.

 Dos o tres veces por día Poupin debía atravesar por el salón que ocupaba el Ministro Del Canto, para ir hasta la oficina del Presidente Allende, siempre con carpetas en la mano, para requerir su firma, preguntarle o responder a ciertos requerimientos.

 Como yo también era asiduo a la oficina del Ministro, allí nos encontrábamos y así fuimos desdoblando y trabajando las confianzas. Muchas veces nos sentábamos a tomar un café, con el ministro, o solos, a conversar y arreglar el mundo -un vicio inveterado de los socialistas-, o a comentar la contingencia.

 Así fuimos entrando, mutuamente, en los pliegues de nuestros pensamientos, pergeñando hipótesis e imaginando soluciones sobre una situación cada vez más inquietante.

 Lo voy a decir muy sintéticamente: Arsenio era muy creativo en sus ideas, y a la vez muy prudente. Ese era su brillo. Nunca recurría a ejemplos manoseados, y su discurso era más bien parco, pero riguroso. Lucía por la precisión y concisión de sus conceptos, y por la claridad y prudencia de sus juicios. En resumen, denotaba sapiencia, equilibrio. Sin estridencias, sus palabras pesaban.

 Así se comprende por qué Allende lo tenía entre sus colaboradores, en aquél selecto grupo de jóvenes que se constituyó, en algunas circunstancias especialmente difíciles, en una verdadera “task force”, una fuerza de tarea vital en situaciones que desbordaban la institucionalidad, lo previsible y la racionalidad. Poupin, Jimeno, Pincheira, Klein, París, Paredes, Huerta, fueron algunos de aquel equipo de inteligencia en que se apoyaba Allende. La mayoría de ellosforma parte del triste séquito de detenidos desaparecidos.

 El día del golpe todos llegaron temprano a La Moneda, sin que nadie los llamara, simplemente porque tenían que llegar. Estuvieron con el Presidente Allende hasta que éste les ordenó salir. Me cuesta decir esto: nunca pensaron en acciones heroicas, ni posaron como héroes. Su conducta, aquel once de septiembre, les nació del corazón, de cómo habían hecho sus vidas, de su militancia en el compromiso humano y político por las causas más justas. Fueron ejemplo de lealtad, pero no esperaron ni reclamaron lealtad de nadie, simplemente lo fueron. Sí, habían aprendido de Allende.

 Confieso que añoro y me pesan algunas cosas que en aquellos tiempos las veíamos más nítidas, cosas que no nos costaba confesarlas, y a veces exigirlas, y que en la actualidad las percibo más borrosas, debilitadas, incluso confundidas con actitudes indecorosas. El sentir colectivo, por ejemplo, las responsabilidades compartidas, los compromisos que obligaban.

Hoy estamos recreando un lugar para la memoria, porque no queremos que todo lo noble que se reflejó en la vida de Arsenio Poupin se diluya en el tiempo. Su recuerdo reaviva los sentimientos más bellos del ser humano”.

Arsenio Poupin, abogado formado en la Universidad de Chile, era casado y padre de un hijo. Fue detenido el 11 de septiembre de 1973, al salir el último grupo de personas que se encontraban en el interior del Palacio de La Moneda. Fue trasladado al Regimiento Tacna donde permaneció hasta el 13 de septiembre, fecha en que fue conducido en un camión militar con destino desconocido y hasta hoy permanece en calidad de detenido desaparecido. Poupin era miembro del Comité Central del Partido Socialista, y además de desempeñar el cargo de Subsecretario General de Gobierno, era asesor del Presidente Allende.

Comunicaciones DOS.